Cargnello instó a abrir el corazón y el oído

Se apagaron anoche todas las luces de la Catedral Basílica y el arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, apareció por la puerta lateral, unos monaguillos cargaron el Cirio Pascual (un velón que se consagra y enciende en la Vigilia Pascual) hasta las brasas que ardían en la explanada. Un puñado de fieles alrededor del fuego siguieron el ritual con sus antorchas de botellas de plásticos o de cartón que vendían varios niños que estaban en el lugar. Luego monseñor encendió una llama con la que prendió el Cirio Pascual, lo bendijo y lo llevó en procesión para adentro de la iglesia que seguía a oscuras. Cuando terminó dijo: "Que la luz de Cristo gloriosamente resucitado disipe las tinieblas del corazón" y en segundos los que estaban adentro y afuera del santuario prendieron sus velas unos con otros.

La vigilia en la víspera de la Pascua de Resurrección es larga y distinta. Después de la lectura de los nuevo relatos, el titular de la Iglesia Católica de Salta expresó: "La noche será testigo de este acontecimiento, en la oscuridad del sepulcro irrumpirá la vida, la luz y la fuente de toda la libertad, eso es lo que nosotros profesamos, si esto no es verdad no tiene sentido ser cristiano. Esta es la verdad que nos sostiene, por eso estamos llamados a empezar a de nuevo".

En el Sábado Santo en medio de la pandemia de coronavirus, Cargnello llamó a "creer que el Señor está trabajando en el corazón de mucha gente, de todo el que le abre las puertas de su interior para generar algo nuevo, al servicio de una humanidad mejor".

Pidió no dudar y renovar la esperanza como Abraham. "Hoy en mí, en todos nosotros, la resurrección de nuestras almas, el tiempo de cuaresma nos ha llamado día a día, nos ha invitado a convertirnos", añadió.

En otro momento de su homilía, monseñor dijo que "el Señor se ha ofrecido y se sigue ofreciendo en el sacramento de la reconciliación", y "trabaja en mí para recrear vida, luz, libertad, libertad plena que adquiere sentido porque está para servir, hacernos humanos, fraternos, capaces de transformar el mundo".

Cargnello instó a la comunidad salteña a abrir el corazón y el oído para escuchar lo que Dios quiere decir a cada uno. "Decirle en qué tengo que resucitar, hay mucho en mí que es de muerto, egoísmo, pereza, envidia, lujuria, avaricia, hay pecado, pero entra, ayúdame a dar un paso, a resucitar".

El arzobispo insistió en que todos están invitados a ser testigos de la misericordia y que "nadie se sienta excluido" por más pecadores que se descubran. "Por más pecadores que seamos la resurrección nos invita a revestirnos de Cristo para poder ser testigos del triunfo de la vida, la luz y la libertad", manifestó.

Por su parte, el papa Francisco presidió la Vigilia Pascual en la basílica de San Pedro prácticamente vacía, debido a las restricciones por coronavirus. En su homilía, se refirió al evangelio del día que dice que las mujeres "estaban desconcertadas". Al respecto, el Papa habló de que ese desconcierto "es miedo mezclado con alegría". Por un lado, "es la maravilla de escuchar esas palabras: ­No se asusten! Aquel al que buscan, Jesús, el de Nazaret, el crucificado, resucitó" y después es invitación: "Él irá delante de ustedes a Galilea y allí lo verán" e invitó a ir a "nuestra Galilea interior" y explicó el significado de este viaje.

 

Fuente: SALTA | http://www.eltribuno.info

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