Medio siglo de “Let It Be”: historia del final amargo y extraordinario de los Beatles

EL 30 de enero de 1969 Los Beatles aparecieron sobre la terraza del edificio de oficinas de Apple, su sello discográfico, en el número de 3 de Savile Row, en pleno centro de Londres (Foto: Apple Records)
EL 30 de enero de 1969 Los Beatles aparecieron sobre la terraza del edificio de oficinas de Apple, su sello discográfico, en el número de 3 de Savile Row, en pleno centro de Londres (Foto: Apple Records)

El ego. De eso habla la última canción que grabaron The Beatles el 3 de enero de 1970. I Me Mine es la visión de George Harrison sobre cómo las individualidades de cada uno de sus integrantes destruyeron al grupo. Para ese momento, John Lennon ya había anunciado a sus compañeros que los abandonaba, por lo que no participó de ese registro final. Completamente desgastados, el último aliento de George, Paul y Ringo no superó el minuto y medio de duración, la extensión que necesitaba el director Michael Lindsay-Hogg para una secuencia de Let It Be, el documental que iba a mostrar la cocina de un nuevo álbum y terminó desnudando sus miserias.

El guitarrista compuso este pequeño vals en medio de la grabación de Get Back, el proyecto en el que se habían embarcado a principios de 1969. Se lo mostró a Ringo, casi en secreto, pero Lindsay-Hogg consideró que era ideal para musicalizar una escena en la que Lennon y Yoko Ono bailan. Harrison escribió I Me Mine cuando el ego ya había creado una grieta entre los cuatro. Paul había tomado el control y pretendía que los demás tocaran exactamente lo que él les exigía, John estaba cada vez más absorto en su nueva relación sentimental (y artística), George luchaba por imponer sus canciones y Starr pensaba en su carrera como actor (de hecho, empezó la filmación de la película The Magic Christian poco después de terminar las sesiones).

La grabación del Álbum Blanco marcó un punto de inflexión en la relación de The Beatles. A pesar de que muchas de las canciones habían sido escritas y ensayadas en un ambiente distendido en la India y en la casa de Harrison, en el estudio cada integrante trabajó individualmente y cuando estaban juntos el ambiente era tan tenso que Ringo renunció sintiendo que estaba tocando mal y que era ignorado por los demás. Se fue de vacaciones y a su regreso fue recibido por sus compañeros con la batería cubierta de flores.

The Beatles, en el estudio grabando el Album Blanco
The Beatles, en el estudio grabando el Album Blanco

Sus diferencias estaban saliendo a la superficie y en público era cada vez más común verlos por separado. El simple de Navidad que editaron para sus fans en 1968, por ejemplo, fue el primero que no hicieron en conjunto. A pesar de que su relación se estaba resquebrajando, McCartney, casi inmediatamente después de haber terminado el Álbum Blanco, impulsó al cuarteto de Liverpool hacia su siguiente disco.

El concepto de Get Back era el de volver a las raíces y capturar las canciones en crudo, sin sobregrabaciones ni instrumentaciones adicionales. Tras años de experimentar con técnicas de grabación inéditas, este trabajo iba a tener un sonido “honesto”, como ellos mismos lo definieron. “Esta vez no queremos nada de tu producción de porquería”, le dijo Lennon a George Martin, clavándole un puñal al mayor responsable de la revolución que hicieron The Beatles en la forma de hacer música.

Paul pensaba que volver a tocar los cuatro en el mismo espacio y sentir la energía de la interpretación en vivo iba a fortalecer su relación. La banda había abandonado los shows en 1966 y eso, según él, debilitó la química que había entre ellos. De hecho, Macca era el principal promotor de su regreso a los escenarios. Sin embargo, esta consigna que se habían autoimpuesto de grabar las canciones como si estuvieran tocando frente a una audiencia implicaba una dificultad extra, ya que al no permitirse la posibilidad de hacer correcciones en un proceso de edición posterior, su interpretación debía ser perfecta. Para lograrlo, tenían que pasar horas y horas tocando lo mismo. Martin recuerda en Anthology lo tedioso que fue este proceso que, más que unirlos, aceleró su desgaste.

La otra arista que tenía Get Back era la realización de un documental que, tras mostrar los incesantes ensayos, culminaría con un gran concierto en el que la banda daría a conocer al público sus nuevas canciones. La idea de ver a The Beatles dándole forma a sus composiciones resultaba tentador para cualquier fan, más si el objetivo final era que las tocaran en un recital, y era la oportunidad que tenían de reivindicarse en la industria cinematográfica tras el fracaso de la película Magical Mystery Tour.

Los ensayos comenzaron en los estudios de Twickenham, donde habían filmado A Hard Day’s Night y Help!. El espacio era frío y no ofrecía las condiciones necesarias para el proceso creativo, por lo que se sintieron incómodos desde el comienzo. Además, acostumbrados a trabajar durante la noche, les resultaba difícil presentarse en el set en horario diurno. Las tensiones que había entre ellos, sumadas al clima en el que estaban ensayando, crearon una atmósfera hostil e insoportable. “No se puede hacer música a las ocho de la mañana en un lugar extraño, con gente filmándote todo el tiempo”, se quejaría Lennon más tarde.

No había un guión preparado sino que la consigna del director Michael Lindsay-Hogg era filmar todo el tiempo lo que sucedía. No tardó en aparecer una discusión, que quedó inmortalizada en la película, entre Paul y George. “Estoy tratando de ayudarte, pero siempre noto que te irrito”, le dijo el primero. A lo que el segundo le contestó irónicamente: “No, no me estás molestando. La verdad es que no me importa. Tocaré lo que quieras que toque, o no tocaré nada si eso es lo que querés”. No era la primera vez que Paul le decía a George cómo debía tocar la guitarra. Pero lo peor de todo era que sus canciones no estaban siendo bien recibidas por los demás. Harrison venía de pasar unas semanas en los Estados Unidos zapando con Bob Dylan y hasta compuso una canción con él (I’d Have You Anytime que sería incluida en su debut solista All Things Must Pass), por lo que no iba a permitir que Lennon y McCartney lo siguieran relegando. El compositor más importante de su generación lo había tratado como un par, mientras que ellos dos siempre lo habían dejado afuera del proceso creativo. Por eso, tras otra fuerte pelea, esta vez con John, el guitarrista dejó el grupo.

Cómo se hizo Let it be (Infobae)

Lennon, por su parte, estaba atravesando uno de los períodos más oscuros de su vida. Más allá de que toda su atención estaba dirigida a Yoko y que la banda para él había pasado a un segundo plano, había empezado a consumir heroína y durante las sesiones solía estar callado, paranoico y agresivo. Frente a la renuncia de George, su primera reacción fue sugerir a Eric Clapton como reemplazo. Tampoco aportó muchas ideas durante la grabación de Let It Be, como se llamaría finalmente el proyecto. De hecho, en el álbum hay solo dos composiciones suyas, Dig A Pony y Across The Universe, una canción que habían grabado en 1968 y que fue destinada a un álbum a beneficio del Fondo Mundial de la Naturaleza.

Paul había tomado las riendas del grupo y era él quien lo impulsaba a seguir adelante. Sin embargo, empezaba a sentirse frustrado por el poco compromiso que estaba demostrando el resto. “No entiendo por qué ninguno de ustedes está interesado en meterse en esto. ¿Para qué es? No puede ser por el dinero. ¿Por qué están acá? Yo estoy porque quiero hacer un concierto, pero en realidad no siento mucho apoyo”, les planteó a los pocos días de haber empezado las sesiones. Y luego les dio un ultimátum: “Solo hay dos opciones. O lo hacemos o no lo hacemos. Y quiero una decisión”.

Tras el portazo, George Harrison regresó a la banda bajo la condición de dejar los estudios de Twickenham y de renunciar a la idea de hacer un recital. Se trasladaron al estudio que construyeron en las oficinas de Apple y ahí continuaron trabajando en un espacio mucho más distendido.

Además de las canciones que integrarían Let It Be, The Beatles ensayaron otras que terminarían en Abbey Road (Octopus Garden, Maxwell’s Silver Hammer) y en sus respectivos discos solistas, pero también hay mucho material que aún hoy permanece inédito. Incluso hubo lugar para repasar sus hits, hacer extensas zapadas y tocar versiones de sus temas favoritos. Así fue cómo surgió la idea de volver a grabar One After 909, que Lennon y McCartney escribieron en su adolescencia. Ya lo habían hecho en 1963, pero no conformes con el resultado, el tema había quedado en el olvido hasta ese momento.

La estatua de The Beatles en Liverpool
La estatua de The Beatles en Liverpool (CARL RECINE/)

Para mejorar el clima de las sesiones, George invitó al tecladista Billy Preston, que tocaba en la banda de Ray Charles y que los Fab Four conocieron en Hamburgo en 1962. “Es interesante lo bien que se comporta la gente cuando hay un invitado. De pronto todos se estaban portando de maravilla. […] Tener a un quinto músico fue suficiente como para romper el hielo que había entre nosotros”, recordó el guitarrista en Anthology. Lo cierto es que Preston es el único músico cuyo nombre fue reconocido en un álbum de The Beatles. Ni siquiera Clapton cuando tocó en While My Guitar Gently Weeps del Álbum Blanco aparece en los créditos.

El tecladista renovó tanto los ánimos que la idea de terminar el documental con un show en vivo volvió a cobrar impulso. En un principio habían pensado en lugares extravagantes, como el desierto del Sahara o un crucero en alta mar, pero la fuerza colectiva de The Beatles apenas alcanzó para que el cuarteto subiera a la terraza de sus oficinas de la calle Saville Row en Londres y, en pleno horario de oficina, diera su última presentación en vivo. “Era más fácil que ir a otro lado”, justificó George.

El recital duró apenas 42 minutos, hasta que las fuerzas de seguridad les exigieron parar. “Siempre me sentí decepcionado con la policía”, recordó Ringo. “Yo quería que me llevaran preso al grito de ‘¡aléjense de la batería!’”. Paul coincide en que una detención hubiera sido un “gran final” para la película.

The Beatles – Don’t let me down (Infobae)

A excepción de Get Back, que fue lanzado como simple con Don’t Let Me Down como lado B, el resto del material fue encajonado y quedó en un limbo hasta el estreno del largometraje. La banda se desentendió del proyecto y le dio las cintas al ingeniero Glyn Johns para que tome las 140 horas de grabación, elija las mejores tomas y las ensamble de manera coherente en un álbum que finalmente fue rechazado. Estas primeras mezclas los hizo sentir expuestos, “con los pantalones bajos”, como señaló John, y los motivó a intentarlo de nuevo. De hecho, para el autor de Imagine, haber lanzado la versión original de Let It Be, que era tan “honesta” que desnudaba todos sus errores, hubiera roto el mito que envolvía a The Beatles. “Terminamos grabando rápidamente un material impecable para preservarlo”, explicó.

Casi por inercia, se reencontraron en el estudio tres semanas después de haber terminado las fatídicas sesiones de Get Back para empezar I Want You (She’s So Heavy), una ambiciosa composición de Lennon que sería parte Abbey Road. Para ese momento, la política de no hacer sobregrabaciones que tanto los había cansado, había quedado atrás. En abril, su amistad se antepuso a las diferencias que tenían en ese momento y Paul y John se juntaron para registrar The Ballad Of John And Yoko y terminar “You Know My Name (Look Up The Number), una canción que tenían inconclusa desde 1967. Los demás se unieron días más tarde para hacer Old Brown Shoe de George Harrison y confeccionar las maquetas de otros temas nuevos.

A mitad de 1969 comenzaron la grabación de Abbey Road, otra vez con George Martin como productor, a quien le prometieron que iban a trabajar como lo hacían antes, es decir, con profesionalismo y sin peleas. A pesar de la lucha interna que se había desatado entre ellos, el cuarteto de Liverpool intentó sobreponerse y volver a trabajar de conjunto. Como observó Philip Norman en la biografía que escribió de Paul McCartney, “la música funcionaba como una especie de amnesia curativa”.

 Allen Klein junto a Yoko y John
Allen Klein junto a Yoko y John

Son muchos los factores que llevaron a la separación de The Beatles, pero uno de los más importantes fue el manejo de Apple Corps. Luego del fallecimiento de su manager Brian Epstein en 1967, la banda decidió que ellos mismos debían dirigir su empresa. Como ninguno sabía hacerlo, su administración resultó desastrosa y, si no llamaban a alguien que ordenara las cuentas, caerían en bancarrota. Paul McCartney quería que su suegro y su cuñado, Lee y John Eastman, prestigiosos abogados del ambiente musical en los Estados Unidos, se encargaran de los asuntos del grupo. Del otro lado, John, George y Ringo se inclinaron por Allen Klein, quien se convirtió en el manager de The Beatles el 3 de febrero de 1969.

Klein fue una de las figuras más controversiales de la historia del rock. Gracias a él, muchos artistas lograron mejores condiciones con los sellos discográficos, que hasta ese momento ofrecían contratos abusivos. Sin embargo, sus agresivas técnicas de negociación muchas veces rozaban lo mafioso. Su secreto se basaba en crear una compañía que actuara de intermediaria entre el músico y la discográfica y, a largo plazo, quedarse con los derechos de las canciones. A pesar de las advertencias de The Rolling Stones, que habían perdido parte de su catálogo en las garras de Klein, tres cuartos del grupo decidió que él era el tipo duro que necesitaban para resolver sus problemas financieros.

Poco después de haber terminado Abbey Road, John Lennon aceptó tocar en vivo en un festival de Rock And Roll en Canadá y armó la primera encarnación de la Plastic Ono Band con Yoko, Eric Clapton, el baterista Alan White (que luego integraría Yes) y el bajista Klaus Voormann, un viejo amigo de The Beatles. Fue en ese concierto que decidió renunciar a la banda que había formado más de una década atrás y con la que había cambiado al mundo para siempre.

Durante el proceso, George Harrison renunció a la banda (Shutterstock)
Durante el proceso, George Harrison renunció a la banda (Shutterstock) (David Magnus/Shutterstock/)

Al regresar a Inglaterra, el músico comunicó su decisión al resto de sus compañeros y a Allen Klein, a quien puso en un aprieto. El nuevo álbum estaba por salir y el manager había renegociado un importante incremento de regalías con el sello Capitol, la subsidiaria de EMI en los Estados Unidos. A cambio, el cuarteto se comprometía en un lapso de seis años a entregar dos LPs y tres sencillos anualmente. Para no poner en peligro el nuevo acuerdo, John aceptó mantener su decisión en secreto.

La noticia fue un duro golpe para los demás, en especial para Paul, que fue el que más esfuerzos había hecho por mantener unido al grupo. Durante varios meses los tres se preguntaron si todo había acabado o si se trataba de un capricho temporal de John. La cuestión era que The Beatles no se podían separar así sin más. Eran una corporación, por lo que, para terminar su relación definitivamente, debían disolver Apple.

El “divorcio” de John, como él mismo lo llamó, sumado a que en los negocios había quedado en una posición minoritaria de tres a uno, sumió a McCartney en una profunda depresión. Pasó de controlar todo a ser la voz disidente en cada decisión corporativa. Se refugió en su granja en Escocia con su familia y sólo acudía a las oficinas de Apple cuando su presencia era imprescindible. Este alejamiento de la esfera pública desencadenó el rumor de que Paul había muerto.

Un artículo en broma publicado en una revista estudiantil de los Estados Unidos afirmó que el deceso se habría producido en 1966 en un accidente automovilístico y que la banda había reemplazado al bajista con un actor. La noticia se propagó por todo el mundo y los que la creyeron trataron de encontrar pistas que la confirmaran en los discos de The Beatles, en especial en la portada de Abbey Road. Cuando unos periodistas de la revista Time fueron a Escocia para corroborar la información, encontraron a McCartney, que les dijo que The Beatles se había terminado. A pesar de semejante título, nadie le prestó demasiada atención, ya que lo importante era que el autor de Yesterday estaba vivo.

Lo único que pudo sacar a Paul adelante fue la música y, gracias al impulso de su esposa Linda, empezó a grabar en la soledad de las Tierras Altas de Escocia su primer álbum solista.

Mientras tanto, Allen Klein pensaba estrategias para cumplir con el lucrativo contrato que el grupo había firmado con Capitol, a pesar de que, en los hechos, se había separado. Si había algo que estaba claro era que The Beatles no iba a continuar sin Lennon. “Yo empecé la banda y yo la desarmé. Tan simple como eso”, admitiría tiempo después. Lo único que se le había entregado al sello estadounidense aparte de Abbey Road era un compilado titulado Hey Jude. Era cuestión de tiempo para que la noticia de la ruptura saliera a la luz, por lo que el manager debía exprimir al máximo el material que tenía disponible para poder sacar provecho de las jugosas regalías que la subsidiaria de EMI había acordado pagar.

The Beatles – Get Back (Infobae)

Así, Klein decidió que había que reflotar el proyecto de las sesiones de Get Back y estrenar la película que había dirigido Michael Lindsay-Hogg con su respectiva banda de sonido. Al director, que había pensado el documental para televisión, se le pidió que lo adaptara para su proyección en cines. De esta forma, The Beatles cumplían de una vez con dos obligaciones que tenían pendientes: mientras que el álbum serviría para mantener a Capitol satisfecho, el film daría por terminado su contrato con la productora United Artists, con quien habían realizado A Hard Day’s Night y Help!. El cuarteto debía hacer tres películas y ni Magical Mystery Tour ni Yellow Submarine cumplían con las exigencias de la productora, por lo que con Let It Be finalmente evitarían un problema legal.

Si bien el film de Lindsay-Hogg se centraba en cómo The Beatles iban dando forma a sus composiciones durante los ensayos, había dos canciones que no habían sido capturadas con la calidad suficiente y que requerían ser grabadas nuevamente. Con John ya fuera de la banda, los otros tres se juntaron el 3 y el 4 de enero de 1970 para su última sesión en conjunto. Allí registraron I Me Mine y le hicieron algunos retoques a Let It Be, que salió como simple en marzo junto a You Know My Name (Look Up The Number) como lado B. Fue en ese período que Paul llamó a su antiguo compañero para contarle que él también renunciaba y que iba a editar un álbum en solitario.

La salida de McCartney, el debut de Paul, hirió de muerte a la banda. Él había acordado informalmente con Neil Aspinall, el director ejecutivo de Apple, que su fecha de salida era el 17 de abril. Sin embargo, eso entraba en conflicto con el lanzamiento del primer disco de Ringo StarrSentimental Journey, una colección de los standards favoritos de su mamá en el que Paul había colaborado- y con Let It Be. Tanto Allen Klein como sus tres compañeros le habían exigido que lo postergara para junio, pero Macca se mostró intransigente. Al final, se acordó adelantar la edición del LP de Ringo a marzo y retrasar para mayo la edición de Let It Be, en coincidencia con el estreno de la película.

Lo que desató el torbellino que aceleró el final de The Beatles fue que Paul, negado a dar entrevistas para promocionar su álbum, decidió incluir en su interior un cuestionario en el que dejaba entrever que su relación con la banda había terminado, al menos en el corto plazo:

P: ¿Estás planeando un nuevo álbum o single con The Beatles?

R: No.

P: ¿Es este álbum un descanso de The Beatles o el comienzo de una carrera solista?

R: El tiempo lo dirá. Un disco solista significa que es el comienzo de una carrera por mi cuenta, y no hacerlo con los Beatles significa que es un descanso. Entonces, es ambas cosas.

P: ¿Tu ruptura con The Beatles es temporal o permanente, debido a diferencias personales o musicales?

R: Diferencias personales, diferencias comerciales, diferencias musicales, pero sobre todo porque la paso mejor con mi familia. ¿Temporal o permanente? Realmente no lo sé.

P: ¿Prevé un momento en que Lennon y McCartney se conviertan nuevamente dupla compositiva?

R: No.

Los ejemplares de promoción de McCartney fueron enviados a la prensa una semana antes de su lanzamiento, pero el diario sensacionalista Daily Mirror obtuvo una copia el día anterior y la portada de su edición del 10 de abril afirmaba en una tipografía de gran tamaño: “Paul deja a The Beatles”. El título sacudió los cimientos de las oficinas de Apple, donde la información fue desmentida de inmediato. John estaba furioso porque él quería ser quien anunciara la separación del grupo. Paul le había arrebatado esa posibilidad y encima lo había utilizado como estrategia para publicitar su álbum. De hecho, McCartney siempre fue cuestionado por el contexto en el que dio la noticia y muchos lo vieron como un oportunista que quiso llamar la atención para poner su trabajo por encima del de The Beatles, que vería la luz el mes siguiente. En definitiva, la disolución de la banda también fue una cuestión de ego, el mismo ego que señalaba George en I Me Mine y que había destruido su relación.

Let It Be, el álbum que acompañaría a la película del mismo nombre, iba a ser una selección de las mejores canciones interpretadas durante las sesiones de Get Back. Como las mezclas que había hecho Glyn Johns habían sido rechazadas, Klein contrató a espaldas de Paul y por pedido de Lennon al productor Phil Spector, que acababa de producir su sencillo Instant Karma.

Spector era uno de los productores más prestigiosos de la época y es uno de los más importantes de la historia del pop. Con su “pared de sonido” –una técnica que consistía en grabar capas de instrumentos para generar un efecto sinfónico- había revolucionado los ’60, en especial de la mano de The Ronnettes y sus hits Baby I Love You y Be My Baby. Klein le dio libertad absoluta para manipular Let It Be y, sin la supervisión de ningún Beatle, rompió con el concepto inicial de hacer un álbum “honesto”. La versión final está plagada de ediciones, sobregrabaciones, coros y arreglos orquestales.

The Beatles – Let it be (Infobae)

George, Ringo y John se mostraron satisfechos con el trabajo que hizo el productor. Para Lennon, “recibió la peor pila de porquería mal grabada con el ambiente más repugnante que había y sacó algo de todo eso”. Pero Paul, al escuchar lo que había hecho con sus canciones, en especial con The Long And Winding Road, puso el grito en el cielo. Al principio le restó importancia. Estaba demasiado ocupado con su proyecto solista y no quería abrir un nuevo foco de conflicto. Pero luego de la pelea que había generado la fecha de salida de McCartney, exigió a través de una carta que se bajara el volumen de los arreglos de Phil Spector y que se pusiera a la banda en primer plano. Como se puede escuchar en el tercer volumen de Anthology, Paul había pensado esa canción como una balada de piano al estilo de Ray Charles que no requería más instrumentación que la que ya le había dado el cuarteto en su registro original. En la visión del músico, al agregarle orquesta y coros, el productor desnaturalizó la esencia misma de la composición, cuya letra está inspirada en las dificultades que atravesaba la banda luego de la grabación del Álbum Blanco.

El reclamo llegó tarde y no había vuelta atrás. Klein había decidido que la salida del LP no podía postergarse más y que el proceso de producción ya había terminado. Macca nunca se recuperó de la alteración que sufrió su obra a sus espaldas y recién sanó esa herida en 2003 cuando editó Let It Be… Naked, su propia remezcla del álbum, tal como hubiese querido que saliera el 8 de mayo de 1970.

Para cuando se estrenó el film el 13 de mayo de 1970, The Beatles ya estaban separados y todo el mundo tuvo la oportunidad de ver en pantalla grande cómo su vínculo se había hecho trizas. Let It Be ganó un Oscar a Mejor Canción Original, pero ninguno de ellos fue a recibir el premio. Por su parte, el álbum, cuya portada estaba compuesta de una foto individual de cada integrante dividida por un estricto fondo negro, fue un éxito comercial.

En la tapa de "Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band"
En la tapa de «Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band»

Durante ese año los cuatro editaron sus respectivos trabajos en solitario y en la víspera de Año Nuevo, McCartney llevó a los tribunales a sus ex compañeros para disolver la sociedad de una vez por todas, cosa que logró en 1975, tras una compleja y larga batalla legal en la que los otros tres Beatles terminaron echando y demandando a Allen Klein. Entre los argumentos que esgrimió Paul para separar formalmente al grupo estaban los cambios que Spector hizo a The Long And Winding Road sin su autorización.

Cuando The Beatles irrumpieron en Inglaterra a fines de 1962 con Love Me Do iniciaron una revolución sin precedentes en la historia del pop. Dos años más tarde, la Beatlemanía explotó en los Estados Unidos y de ahí se expandió al resto del planeta. Pocas bandas evolucionaron tanto en tan poco tiempo. Cada álbum de los Fab Four, lleno de experimentos y exploraciones sonoras, es el punto de partida de géneros musicales que se desarrollaron años más tarde, desde el punk hasta el heavy metal, pasando por el rock alternativo y la música electrónica.

Como señaló el músico y escritor Bob Stanley, con su separación, la década del ’60, uno de los periodos más creativos del pop moderno, terminó de golpe. Ellos habían guiado al resto y antes de disolverse dejaron los cimientos para lo que vendría después. Ahora que el mundo ya no los tenía, nadie sabía hacia dónde ir. “Todo parecía bañado en grises”, afirmó Stanley.

Let It Be es un álbum que estaba destinado a quedar en las sombras a pesar de que contiene grandes canciones, pero su salida terminó siendo el epitafio amargo de la banda: “Déjalo ser”, cantaba Paul McCartney mientras todo se desmoronaba. El LP rezaba en su contratapa que se trataba de una “nueva fase” de The Beatles y era cierto. Luego de su salida, los cuatro encararon sus propias carreras solistas, pero la magia se había terminado y nunca más pudieron superar lo que habían hecho juntos en menos de diez años: alrededor de doscientas canciones que resisten el paso del tiempo y que constantemente son redescubiertas por las nuevas generaciones.

Pocas bandas han hecho tanto por la humanidad como The Beatles. “Creo que le dimos cierto tipo de libertad al mundo”, reflexiona Paul. “Nuestra música era positiva”, piensa Ringo. A lo que George agrega: “Les dimos el sentimiento de que hay un día soleado por delante”. John, por su parte, siempre le restó importancia a la separación del grupo. “Están todos los discos si quieren recordarnos, todas esas grandes canciones”, concluye en Anthology.

Ya pasaron cincuenta años de su último trabajo, pero nunca hay que olvidarse de que todo lo que hicieron está ahí, disponible para para deleitarse y revisitarlo en cualquier momento. Let It Be no es más que el final del largo y sinuoso camino que llevó a The Beatles a convertirse en la banda más importante de la historia, un faro que, aún hoy, continúa encendido.

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Fuente: Infobae

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